Sus obras ha ocurrido en fachadas y exteriores de arquitecturas emblematicas en cada ciudad en la que ha estado. Es por ello que se apropia de espacios que generen conflictos ideológicos, sean instituciones políticas, religiosas o plazoletas públicas. Hemmer afirma que catalogar su obra como performance es un error, porque no da unicamente importancia a la acción, sino a un escenario, a unas imagenes, a unos textos y a unos asistentes, lo que podrá ser más como una instalación o un happening, porque no hay acciones programadas por él mismo, ni él es el encargado de diriguir a los asistentes. aunque él da los efectos, son las personas mismas las que toman los elementos y los reproducen a traves de los códigos culturales que llevan consigo.
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